PROCEDIMIENTO.
Moldeado
En una superficie de piedra plana de 80
cm x 50 cm aproximadamente se amasa el lodo golpeándolo contra la piedra, la
cantidad de barro a amasar será sujeta a consideración dependiendo el tamaño de
la cazuela.
Se empieza a dar forma de bola al lodo y
se esparce barro seco sobre la piedra lisa con la finalidad de que el lodo no
se pegue en la piedra. Con la piedra basáltica de base recta (aplanador) se le
dan golpes al lodo hasta obtener una forma circular aplanada de aproximadamente
7 mm de espesor y 45 cm de diámetro.
El lodo se despega y se encima en los
moldes de barro, (el molde debe espolvorearse antes de encimar el lodo con ceniza
para que el lodo no se pegue en la superficie del molde), se le dan pequeños
golpes con una porción de lodo que los artesanos utilizan como aplanador, o con
las manos dándole la forma requerida.
El sobrante es eliminado con el hilo
nylon que se coloca entre los dientes y se enrolla en un dedo, haciendo girar
el molde.
Se moja un trozo de trapo y se alisa la
superficie de la cazuela.
Con los dedos se le da forma y acabado a
la orilla de la cazuela, el artesano utiliza diferentes utensilios para este
fin, desde sus propias manos hasta tenedores o llantas de un coche de juguete.
Se deja la cazuela sobre la ceniza que
está dentro de otro molde especial para este fin, después se le extrae el molde
de la cazuela y se deja reposar por unos minutos.
Para el orejeado se amasará el lodo
dándole forma de barras circulares de 15 cm x 3 cm aproximadamente, estas se añaden
a la cazuela y se deja reposar. Es importante haber dejado reposar la cazuela
antes del orejeado, si se hace el orejeado al mismo tiempo que la cazuela, esta
se deformará.
Al haber transcurrido aproximadamente 40
min desde que se realizó la cazuela aparecerán pequeñas grietas en ella, por
esta razón debe pulirse. Con ayuda de una piedra lisa y un poco de agua se pule
y con un trapo mojado se le da el último acabado antes de dejarlo secar.
Posteriormente, la cazuela se deja
secando al sol sobre cartones de huevo. Este procedimiento dependerá de las
condiciones climáticas.
Blanqueado
Cuando las cazuelas estén totalmente
secas (obtendrán un color grisáceo), se procede a blanquearlas en el horno
tradicional, este procedimiento consiste en ordenar las vasijas de forma
circular y de manera ascendente en cuanto a tamaño. Cuando se haya acabado de
formar las vasijas, se recubre con tepalcate (pedazos de barro blanqueado
producto de vasijas defectuosas) para ayudar al efecto de calentamiento.Se
prende la leña y se deja cocer las vasijas por 2 horas aproximadamente.
Al haber transcurrido este tiempo y con
ayuda de una varilla, se quita un pedazo de tepalcate y se introduce un espejo
para ver si está muy rojiza la cazuela, si es así, la cazuela esta lista.
Se deja enfriar en el mismo horno.
Después, las vasijas se sacan del horno,
y se apilan, se les hace una inspección de calidad dándole golpes con los
dedos, verificando que no tengan fisuras y si es así, las vasijas ya no se
esmaltan.
Las vasijas en buen estado se lijan para
quitar la rebaba del barro y se sacuden con una escobetilla.
Esmaltado
Para preparar 10 kilos de esmalte se
necesitan 200 gramos de pigmento y 10 litros de agua, dos puños de sal, óxido
de hierro amarillo y rojo. Esta mezcla
alcanza para 200 piezas aproximadamente
La mezcla se revuelve y se cola con un
trapo. Las vasijas se esmaltan hundiendo
estas con la mezcla, evitando esmaltar la base de la vasija.
Cocimiento
en horno de gas
Se procede a la segunda quema, esta vez
en el horno de gas. Se acomodan las piezas en forma vertical sobre repisas
descansadas en ladrillos refractarios. Se dejan por 5 horas a una temperatura
de 980 °C aproximadamente.
Transcurrido este tiempo se dejan
enfriar.
Almacenamiento
Se sacan cuidadosamente del horno y se
llevan a un almacén, ahí, las cazuelas se apilan de 5 en 5 (para evitar el
riesgo de fractura) y las artesanías más pequeñas como los platos, vasos etc.
se envuelven en periódico y se acomodan en cajas de huevo.
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